Busca ayuda para medir, merece la pena

Hace ya bastante tiempo que los automóviles incorporan como equipamiento de serie el ordenador de abordo. Este sencillo ordenador nos permite conocer entre otras cosas el consumo instantáneo y el consumo medio.

Es probable que la mayor parte de los usuarios no utilicen esta información y que haya otros que sepan la información que les da pero no hagan nada con ella. Por último habrá usuarios, y más en los tiempos que corren, que les interese utilizar esta información para hacer una conducción más eficiente.

Esto mismo es posible hacerlo con el consumo eléctrico. Existen dispositivos en el mercado que nos permiten conocer el consumo instantáneo que tenemos en nuestra casa o negocio, para hacer un uso de la electricidad mucho más eficiente ya que ahora lo único que conocemos de nuestra factura de la luz es el consumo realizado a lo largo de todo un mes.

Para qué sirve conocer nuestro consumo instantáneo en tiempo real? Sirve para conocer cuánto aumenta o disminuye el consumo cuando encendemos o apagamos determinado aparato eléctrico. No se trata de no encenderlo, sino de saber cuanto supone que esté encendido cuando no lo necesitamos y tomar conciencia de ello.

También podemos darnos cuenta de qué aparatos están consumiendo aunque aparentemente estén apagados y eliminar esos goteos innecesarios. Para ello existen servicios que nos pueden ayudar a tomar conciencia de nuestros propias fugas que sin una medición seguirán pasando desapercibidos.

Medidas de ahorro

De una sencilla prueba como esta, se puede deducir que el consumo de un puesto informático medio, es de 30 W cuando no se está utilizando, lo que puede suponer un coste anual de hasta 52 €. Estos cálculos salen de multiplicar 30 W x 24h x 30 días x 12 meses x 0,2 €/KWh.

Si tenemos en nuestras casas una media de dos puestos informáticos equivalentes (uno de ellos sería el puesto informático propiamente dicho y el otro sería el compuesto por la TV, reproductor DVD, consola de juegos y otros dispositivos electrónicos), podríamos ahorrar una energía que puede suponer hasta 100 € anuales.

Si llevamos esto al campo empresarial, una empresa con 10 equipos podría estar tirando una energía de 1911 KWh con un coste de 382,2 € teniendo en cuenta las horas no laborables anuales estimadas en 6370 horas.

Este es un cálculo estimado, que puede variar en función del tipo de hogar, el tipo de empresa y los equipos instalados.

En cualquier caso, esta estimación nos sirve para entender la gran cantidad de energía que desperdiciamos sin darnos cuenta de ello y que con sencillos gestos puede reducirse. El problema es que no vemos lo que desperdiciamos innecesariamente. No son cifras importantes en términos numéricos, pero quién tendría una fuga en un grifo de agua por pequeña que fuera, o quién tendría una lámpara de 30 W encendida permanentemente?

Visto de otra forma, con esa energía tan mal utilizada (191 KWh), en un hogar medio podríamos calentar la comida con nuestro microondas durante todo el año ya que esa energía es la misma que nuestro microondas de 900 W consume en 12.733 minutos. Lo que es suficiente para tener el microondas funcionando casi 35 minutos diarios.

Por tanto, midamos nuestro consumo y veamos cuanta energía estamos desperdiciando sin darnos cuenta y con ello actuemos para evitar este consumo absolutamente innecesario.

Todo empieza por medir

Con el aumento constante de los precios de la energía, son cada vez más los mensajes que oímos en los medios sobre la necesidad de ahorrar energía. Que si lámparas de bajo consumo, que si utilizar lavadora y lavavajillas a plena carga, la eficiencia de nuestros electrodomésticos, etc.

Para ser plenamente conscientes de ello, tenemos que verlo con nuestros propios ojos. De la misma forma que no tendríamos un grifo de agua corriendo por pequeño que fuese el escape, deberíamos poder hacer lo mismo con la electricidad ya que todos tenemos goteos a nuestro alrededor que pasan desapercibidos.

Lo único que sabemos de nuestro consumo eléctrico, es que pagamos una factura cada vez mayor por un consumo que no sabemos en qué medida crece o disminuye ya que la mayoría de las veces las compañías nos facturan por estimaciones que luego regularizan con las lecturas de los contadores.

Por muchos consejos que queramos seguir, no tenemos una forma de saber en qué se traducen nuestras acciones. Para verlo, es necesario medir ya que para implementar medidas de ahorro, la factura de electricidad es absolutamente inútil.

Entonces,¿cómo medimos nuestro consumo? Una primera opción es tomar lecturas manuales de nuestro propio contador. Para ello debemos tener mucho tiempo y ser muy disciplinados en la toma de datos. Si podemos hacerlo, a lo sumo llegaremos a saber cuál es nuestro consumo diario, lo que mejora la información de nuestro suministrador de energía pero que sigue siendo muy pobre.

La opción más interesante, es instalar en nuestro domicilio u oficina un medidor de energía que nos proporcione información en tiempo real sobre nuestro consumo de energía. Este medidor nos proporcinará datos sobre la energía que consumimos a lo largo del día ofreciendo nuestro perfil o nuestra curva de uso.

Con todos estos datos, podremos obtener información del consumo de nuestros aparatos, cuando se utilizan, durante cuanto tiempo, si tenemos consumos elevados cuando no debería haber consumo, etc, etc. En función de dicha información podremos tomar medidas correctoras o realizar cambios en nuestros hábitos y evitar algunos goteos que hasta ahora están ocultos porque no tenemos forma de cuantificarlos.

En posteriores posts, iremos ilustrando alguno ejemplos sobre cómo cambiar nuestros hábitos y adquirir buenas prácticas en el uso de la energía, de forma que podremos contribuir al medio ambiente y a nuestro propio bolsillo.

Smart Grid: la nueva era de la Energía

Una nueva era amanece. Es la era de Smartgrid donde la Energía y las Tecnologías de la información se unen para formar redes inteligentes que permiten manejar la energía de una forma nunca vista antes.

En esta nueva era, será posible que la red eléctrica interactúe con el cliente ofreciéndole, por ejemplo, tarifas eléctricas en función del coste de la producción de la Energía y que sus electrodomésticos se aprovechen de ello haciendo un mejor uso de la energía.

Para satisfacer la demanda creciente de energía eléctrica no basta con echar más madera a la caldera, primero porque la madera se acabará (madera=carbón, gas, petróleo…) y la caldera sin madera no produce y segundo porque nuestra red eléctrica no está suficientemente preparada para ser fiable y garantizar un suministro eficiente. Dicho de otra forma, se pierde mucha energía porque no disponemos de suficiente información sobre la red eléctrica.

Esta información se hará realidad a medida que avancen los desarrollos de Smart Grid y a partir de entonces podremos ser mas eficientes e incorporar nuevas formas de producción procedentes de fuentes de energía renovables cuya naturaleza es altamente variable ya que, por ejemplo, el viento no sopla siempre y cuya procedencia es cada vez más distribuida dado que cada vez existen más puntos desde los que se produce energía.

¿Te gusta tu factura de electricidad?

Te imaginas qué pasaría si al final de mes recibieras una factura de tu operador móvil con la siguiente información:

Número de minutos consumidos de voz y datos: 1563 unidades. Total factura 78,53 €.

El consumo diario durante el mes ha sido de: 2,6 €/diarios.

Cómo te quedarías? Probablemente es lo que miras de tu factura telefónica, pero por lo general, los operadores nos dan más información sobre nuestro consumo detallado: número de llamadas, duración de cada llamada, hora de llamada, precio de cada llamada, bytes transmitidos, etc. Es información que en algunos casos nos sirve para entender porqué hemos pagado determinada cantidad y cuales son nuestros hábitos de consumo.

Sin embargo, con la factura de la luz la única información que tenemos es que hemos consumido un determinado número de KWh, que tenemos un concepto llamado potencia contratada (que vete a saber lo que es), que pagamos un alquiler por un equipo de medida y un impuesto raro además del IVA.

En relación a los términos de la factura, la potencia contratada sería algo así como el ancho de banda de nuestro ADSL, la velocidad o los “megas”. Actualmente existen determinadas ofertas de ADSL con 2, 6, 10 o 20 Mb que tienen precios diferentes. Nuestro “ancho de banda eléctrico” es suficiente si cuando consumimos la energía en nuestra casa, negocio o empresa, no tenemos caídas del suministro porque salte el limitador ICP en el cuadro eléctrico. Pero también puede ocurrir que tengamos contratado un “ancho de banda eléctrico” que supera ampliamente nuestras necesidades y que por tanto estemos pagando un precio innecesariamente alto.

Sin embargo, no tenemos ni idea de cual es nuestro consumo de electricidad a lo largo del día o del mes y de si pagamos un precio distinto en determinadas horas. Esto que en telecomunicaciones parece impensable, en el caso de la energía es lo que tenemos asumido. Y es que las redes eléctricas, aunque han mejorado en algunos niveles de su jerarquía de arquitectura de red, se encuentran a nivel de consumidor en los años 70.

Tenemos asumido que las ahora comercializadoras del último recurso, nos pasen una factura mensual (hasta hace algunos meses bimensual) que para una familia media puede alcanzar los 50 € mensuales, sin tener ninguna información de detalle.

Este es uno de los problemas que solucionará el despliegue de inteligencia en la red bajo el concepto de Smart Grid. Para ello será necesario que nuestro suministrador, cambie en muchos casos nuestro contador de energía eléctrica y lo comunique con su central. De esta forma, por ejemplo, se evita facturar por consumos estimados o el hecho de que la factura unos meses incluya el consumo y otros no. También se evitará que la empresa suministradora tenga que realizar una lectura manual que requiere que una persona vaya físicamente a leer el contador.

Esto también facilitará que el usuario tenga información detallada de su consumo o que tenga un precio por la energía diferente en función de la franja horaria del día. Es sólo una de las puntas del iceberg de las posibilidades que Smart Grid permite en el ámbito del cliente dentro del universo Smart Grid y que está relacionado con el concepto AMI (Advanced Metering Infrastructure) dentro de dicho ámbito.